Hoy queremos abordar un tema que puede interesar a cualquiera que se haya planteado alguna vez comprar un coche usado en Estados Unidos. Sabemos que el mercado del automóvil es amplio y rico en diversidad, pero, por desgracia, no todos los coches de este mercado son como parecen a primera vista.
Uno de los mayores problemas con los que se encuentran los compradores son los llamados “coches problemáticos”. ¿Qué son? Son vehículos que presentan graves problemas mecánicos, estructurales o de otro tipo que pueden suponer un riesgo para la seguridad en la carretera. Y lo que es peor, algunos de estos problemas pueden estar ocultos a los compradores, sobre todo si adquieren un coche usado.
Una de las principales fuentes de problemas pueden ser los coches “inundados”. Estos vehículos han sufrido daños como consecuencia de inundaciones u otras catástrofes naturales y pueden tener reparaciones que no siempre son visibles a primera vista. Pueden tener problemas con la electrónica, óxido, corrosión y otros daños estructurales graves que pueden provocar futuras averías.
Otro problema son los vehículos dañados en accidentes o colisiones graves. Aunque un coche haya sido reparado tras un accidente, puede seguir teniendo graves defectos estructurales o mecánicos que pueden afectar a su seguridad y fiabilidad.
También conviene comprobar si el vehículo lo vende una compañía de seguros o un vendedor particular (a menudo, un concesionario). Los coches de vendedores privados suelen tener defectos ocultos, y sus desperfectos suelen mejorarse para que el coche parezca mucho más atractivo de lo que es en realidad. Hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, es difícil realizar una inspección a fondo en el lugar de la subasta.
Por lo tanto, al considerar la compra de un coche usado en EE.UU., siempre merece la pena invertir tiempo y recursos en comprobar a fondo el historial del vehículo y realizar una inspección mecánica detallada (si es posible). También es aconsejable utilizar los servicios de especialistas o sitios web y aplicaciones como VinCrash o Carfax que ofrecen informes del historial del vehículo o del historial de subastas, que pueden revelar información sobre daños anteriores, reparaciones o historial de servicio.
Si una oferta parece demasiado buena para ser verdad, suele ser motivo de sospecha. Recuerda que nuestra seguridad en la carretera es prioritaria, así que no dudes en preguntar al vendedor cualquier duda y, si es necesario, consulta a un experto.
La prioridad es garantizar nuestra propia seguridad, e invertir en fuentes de información fiables puede ahorrarnos muchos problemas y peligros en el futuro. Puedes encontrar más consejos sobre la compra de coches usados en Consumer Reports y Kelley Blue Book.